La anemia ferropénica

Es la variante más frecuente de anemia, ya que afecta a un 2-5% de hombres y mujeres adultos en los países desarrollados. La incidencia puede llegar al 10% en el caso de las mujeres en edad fértil.

La anemia se produce cuando la hemoglobina, componente principal de los glóbulos rojos, se encuentra en cantidades menores de lo normal. Las causas fundamentales son el sangrado gastrointestinal y, en las mujeres, las pérdidas de sangre por reglas abundantes. Durante el embarazo, es frecuente la aparición de anemia. De hecho, hasta un 80% de mujeres gestantes sin aporte suplementario de hierro tienen carencia de hierro, especialmente a partir del segundo trimestre de embarazo.

Es muy raro que esta anemia se produzca por comer poco o mal (excepto en niños y mujeres embarazadas), pero puede aparecer en las personas que siguen una dieta vegetariana estricta.

Los síntomas que produce la anemia son, fundamentalmente, cansancio, palidez, irritabilidad, fragilidad y caída de pelo, fragilidad de las uñas, y llagas en los labios.

El tratamiento principal de la anemia ferropénica se basa en la administración de hierro, sea a través de la dieta o mediante administración oral de suplementos de hierro.

Hierro en la dieta
  • El hierro contenido en alimentos de origen animal se absorbe mejor que el de origen vegetal. Por ello, es recomendable aumentar la aportación de carnes rojas, pescado y yema de huevo, además de legumbres, cereales y hortalizas.
  • Es aconsejable acompañar las legumbres con alimentos ricos en vitamina C (tomate, pimiento) o con proteínas para favorecer la absorción de hierro. También se favorece la absorción de hierro en una ensalada si se acompaña de germinados.
  • Conviene reducir el consumo de grasas: nata, chocolate, quesos grasos, carnes grasas, embutidos, bollería y repostería.
Suplementos de hierro
  • Los medicamentos con hierro deben tomarse de forma constante y durante 3-4 meses menos para curar la anemia y llenar los depósitos de hierro del organismo.
  • El hierro es mejor tomarlo con el estómago vacío y, si es posible, acompañado de vitamina C (zumo de naranja). Si te produce molestias de estómago, tómalo con o después de las comidas.
  • No lo tomes con leche ni con los medicamentos llamados antiácidos porque pasa menos cantidad en la sangre.
  • El hierro produce heces de color negro, y también puede provocar estreñimiento.